Proceso
La percepción es un proceso de aprendizaje.
El trabajo artístico no empieza con la certeza, sino con la atención.
Cada trabajo nace de una conciencia del color, de la luz, de la superficie y del espacio — y de la disposición a cuestionar esa percepción una y otra vez.
La pintura y la instalación no son formas fijas, sino procesos abiertos. Las decisiones nacen de la observación, no de la repetición.
Cuestionar no significa dudar del trabajo, sino respetar su desarrollo. La benevolencia hacia el propio proceso abre espacio al crecimiento.